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REPORTAJE

  • Foto del escritor: Esther Santiago
    Esther Santiago
  • 22 abr 2022
  • 11 Min. de lectura

Actualizado: 13 nov 2025



Esther Santiago



Escuchemos al silencio


De entre todos los significados del verbo ser, la meditación es el más cercano a este. La meditación es y nosotros somos en ella. La meditación es algo que sucede dentro de nosotros, a través de nosotros y no algo que haya que hacer. Precisamente, eso la diferencia de todas las demás cosas que ocurren en este mundo. Hacer, tener, poseer, correr, alcanzar, obtener, satisfacer, querer, querer, querer, obsesionarse, ganar. Metas y más metas, hasta que paramos. ¿Paramos realmente? ¿O sólo lo hacemos para seguir trabajando? Esta es la historia que pueden contarnos Rosa Rial, Helena Soto y Manuela Vallejo. Ambas unidas por un mismo nexo: la presencia meditativa. Helena y Manuela asisten a los mismos encuentros meditativos, cada una desde un diferente punto del país, ambas son alumnas de Daniela Blume, profesora de yoga y meditación. Rosa está en Santiago, en AlmaZen. Historias cohesionadas por la razón del ser. Ambas llevadas a la práctica por un mismo motivo: la necesidad de vivir diferente la realidad, una realidad que colapsa y cae por su propio peso.


La línea de este reportaje viene marcada por una nueva comprensión, y surge de la necesidad de romper un estigma altamente paralizante: que ir dentro de uno mismo es algo complicado, lejano o sólo para unos pocos. Bien es cierto que no es lo que se nos ha enseñado, pero ello no es excusa para no hacerlo. Precisamente el mundo se mueve cambiando el paradigma. Como dice Daniela Blume, profesora de yoga y meditación: '‘La meditación es algo natural que sucede en nosotros, no se puede hacer bien ni mal''.


Dentro de nosotros se encuentran multitudes, como diría Withman:


¿Qué tenéis que decirme?

¿Qué me contradigo?

Pues sí, me contradigo.

Soy inmenso, contengo multitudes.


Así pues, haremos un viaje por diferentes testimonios y vivencias.





Rosa Rial, el espíritu de AlmaZen


Rosa Rial Mato es instructora de meditación en AlmaZen en Santiago de Compostela. Nació en el año 1974, en Monforte de Lemos. Ha pasado gran parte de su vida dedicada al diseño de moda, vivió una vida entre aviones para expandirse en el mundo de la confección de bolsos con Erva , llegando a personalidades como Rihanna, Cameron Díaz o Cher hasta que se encontró con otra forma de ver las cosas y el mundo de la meditación.


Rosa sabe muy bien de lo que habla cuando se trata de silencio. La conversación con Rosa produce un entendimiento entre ambas, entrevistadora y entrevistada concuerdan en un punto: los problemas no se solucionan desde el ruido mental.


Empezó con la practica meditativa hace diez años, dejando su camino en el mundo del diseño de moda para ahondar en las profundidades del ser. Pasó en Barcelona desde el 2002 hasta el 2012. Sin embargo, dentro de los caminos de la vida Rosa nos comenta que la depresión ha sido una constante, teniendo episodios recurrentes desde la adolescencia. También ha sufrido desordenes alimenticios. Su vida es un cúmulo de etapas, que como ella indica la terminaron llevando al encuentro con el ser. Y es que como los grande sabios dicen siempre, no hay luz que podamos hallar sin haber conocido de frente la verdadera oscuridad.


Tras varios años desde la crisis del 2008, en el 2012 vuelve a Galicia. Es aquí donde la meditación aparece como un halo de esperanza, como si un ángel de la guarda nos hablase desde el otro lado para decirnos: hay otra manera de entender la existencia. Fue hace diez años, cuando tras un episodio de depresión mayor Rosa necesita un cambio de aires y se pone en contacto con una terapia cognitiva conductual basada en la atención plena. ‘‘Ahí se transformó mi vida, ahí la calidad de esta comenzó a mejorar una vez empece esa terapia’’. Un año después de salir de la clínica hace un retiro de yoga donde se convierte en instructora de la disciplina. Como parte de su terapia, comienza a enseñar también. Después de profundizar mucho mediante la constancia y el propio beneficio obtenido, desde hace cuatro años dejó su trabajo y se dedicó a tiempo completo a ello. Hasta entonces dependía de la medicación. Rosa apunta a que probablemente sea una cuestión de neurotransmisores, pero eso no la determina. ‘‘En sánscrito no existe la palabra culpa, porque se da por sentado que esta no tiene ninguna función en la vida humana. Hemos de hacernos responsables’’, dice Rosa. Así es como ella emprende este compromiso consigo misma.





                     Rosa dentro de la práctica
                     Rosa dentro de la práctica

‘‘Cuando meditas vas por el mundo con el pecho descubierto’’, Rosa Rial





Conversación con Rosa Rial


¿Qué ha supuesto la meditación en tu vida?


Pues me ha dado realmente paz. Me empoderó mucho, pasé de sentirme víctima de todo y miedo de todo, a negarme a ello. Durante mucho tiempo me sentí víctima de mis neurotransmisores. Sentía que me harían daño. Realmente me di cuenta que vivía evitando cosas para no fracasar y que no me hiciesen daño.

¿Qué principales beneficios has visto en tu vida diaria?


La práctica meditativa me dio el coraje y la valentía para afrontar que soy capaz de sostener la gloria y el dolor. De hecho, también soy consciente de este sentimiento que muchos o la gran mayoría tienen de ser inadecuados o unos perdedores. Incluso el ganador se siente impostor. Me di cuenta que lo que realmente admiro es la gente que en la vulnerabilidad se rompe y se levanta igualmente.


La meditación no solo me hizo verme a mí diferente, sino también a otros. Te quitas muchas barreras y vas por el mundo a pecho descubierto. Si se rompe lo que hay dentro, ya se recompondrá.


¿Cuál es el principal estigma que hay que quitarle a la práctica de la meditación?


El estigma es pensar que meditar es quedarse en blanco. Lo primero que hago al enseñar la práctica con otros es un descargo de responsabilidad: biológicamente la mente humana está programada para revivir el pasado, hacer planes… es nuestra herramienta evolutiva. Somos fruto de millones de años de programación. Meditar significa darte cuenta. Recordar. Meditar significa etimológicamente recordar. Como cuando estás en la practica meditativa: recordar que tienes que volver a la respiración al igual que en la vida a veces debes recordar a tu esencia, a lo que te importa. Lo que me encuentro en mucha gente es un: ‘’me gustaría meditar pero no sé’’. Ese ‘‘pensar que eres el único que no sabe’’ o ‘‘que eres el único que tiene una mente neurótica’’. ¡No! Todos tenemos una mente neurótica. No eres único en eso. Rosa define esto como '‘La humanidad compartida’’.




‘‘Meditar es como cuando te curan una herida’’, Rosa Rial



¿Qué son las excusas en la práctica meditativa?


Te hablaré del experimento de Milgram. En el experimento se colocan a muchas personas dentro de la misma habitación sin ningún estimulo, existiendo únicamente un botón rojo que al pulsarse produce descargas eléctricas. Pasado el tiempo en la habitación, las personas se angustiaban tanto que preferían tocar el botón a estar aburridas. Es decir, lo que concluyó ese experimento es que preferimos el dolor a estar a solas con nosotros mismos.


El crecimiento duele. Sentándote a meditar vas a descubrir muchas cosas de ti que habías evitado. Nadie quiere sentarse con el dolor, por lo general. A mí me encantan las películas de terror, pues siempre dan mucho más miedo cuando no sabes que hay que cuando sabes que hay. Una vez estás frente a frente, no es como creías.


Rosa concluye la conversación con un vislumbre de mucha esperanza. ‘‘Evolutivamente, estamos diseñados para escapar de cosas dolorosas, por lo que realmente estamos trascendiéndonos a nosotros mismos. Es como cuando te curan una herida, tienes que sacar el pus, hacer las curas, estar ahí. Enfrentarse a la parte oscura a través de la meditación hace que esta no sea tan abrumadora.




Helena Soto, 4 años de indagación consciente


Helena vive en Premiá de Dalt, Barcelona, un pueblito a unos 20 kilómetros de Barcelona. Desde su ventana se ve el verde de la montaña y desde el ático de su edificio, el azul del mar. Tiene las dos caras del mundo, el mar y la tierra. Helena se sirve de ambas para entender su propia naturaleza. La brisa del mar le ofrece calma, pero la montaña le da firmeza. Dedica mucho tiempo a la introspección desde la adolescencia, ha ido a varias formaciones de yoga y conciencia. También practica deporte habitualmente. Helena sabe lo que significa cuidar de una misma. Los últimos cuatro años ha meditado regularmente según la petición de su propio cuerpo, y es curioso, porque precisamente lo que menos percibe es el paso del tiempo cuando entra en ella, más bien, percibe el ‘‘no paso del tiempo’’.


Con Helena, hablamos del futuro, de la presencia y del amor propio a través de la meditación. Y es que meditar no es sólo decirlo, meditar es comprometerse a ello. Es elegir ese camino en la vida, viviendo en él y no acudiendo sólo por si acaso.




Helena en su práctica


Helena apunta que: ‘‘la presencia es estar contigo misma y sentir que estás viva. Que no vas en piloto automático. Como cuando vas a la montaña y te paras a tocar una planta de romero o le haces una caricia a un perrito… la presencia se ve claramente cuando meditas y notas todos tus cuerpos. Sientes expandirse tus pulmones, tu respiración llena todo tu cuerpo y sientes como tu cuerpo te agradece el haberte traído a esa práctica de amor propio’’.


Son muchos los autores que hablan de la necesidad de conocerse a uno mismo. El que no se conoce ciertamente tampoco puede amar lo que no conoce. Osho, uno de los conocidos padres de la conciencia a finales del siglo XX y principios del XXI describe la meditación como un verdadero proceso de muerte: “La meditación es una muerte, muerte de todo lo que eres ahora. Habrá una resurrección, pero será la de un ser totalmente nuevo, original, del cual ni siquiera estás consciente que está escondido dentro de ti. sólo porque esto sucede durante un breve momento, no tienes miedo, siempre regresas. No hay dónde encontrar a la personalidad anterior. Tienes que empezar tu vida otra vez desde el abc. Tienes que aprender todo con ojos nuevos, con un corazón totalmente nuevo. Es por esto que la meditación produce miedo”.



‘‘Me ha llegado a pasar de sentir que he meditado 15 minutos, y en realidad había meditado 45 minutos en tiempo físico’’, Helena Soto


De este cambio físico y mental también nos habla Helena, según señala, después de meditar, se experimenta una energía de presencia como nunca lo hemos experimentado antes. ‘‘Incluso meditando, notas el presente en cada respiración, y normalmente el tiempo físico lo dejas de experimentar, y te conviertes en uno con el presente. Me ha llegado a pasar de sentir que he meditado 15 minutos, y en realidad había meditado por 45 minutos en tiempo físico’’.


Sobre los beneficios que recibimos de la meditación también hay unos hábitos con lo que puede mejorar realmente la calidad de nuestra vida. Helena, además de practicar la meditación también ha cursado formaciones de dos años como entrenadora personal. No sólo considera fundamental meditar, sino que además indice en la importancia de agradecer y valorar las cosas que tenemos en nuestra vida, en los mantras (oraciones de repetición en la cultura oriental), visitar la naturaleza, ir en bicicleta, ver las olas del mar si tenemos la oportunidad, comer conscientemente sin distracciones, enfocarnos en lo que estamos haciendo sin tener más estímulos, viajar, leer libros.


‘‘La meditación ha provocado un mí una transformación de mi persona a mejor. Ha cambiado todo lo que había de Helena a mejor, lo ha transmutado y me ha permitido ser una persona más consciente de mi entorno y mi estilo de vida, cómo puedo llevar mi desarrollo como humana a mejor’’. Según Helena, venimos a esta vida a tener una experiencia como humanos, y en la meditación te haces más consciente de la naturaleza que te rodea y de lo que quieres llegar a ser, además de sanar mucho la ansiedad y el estrés.



Manuela Vallejo, principiante del mundo de la meditación

Manuela lleva meditando dos años, tiene dieciocho y vive en Gran Canaria. El mar también es su aliado, junto con la luna. La meditación es su nuevo compromiso. Desde hace seis meses lo hace de forma habitual en sus clases de meditación con Daniela Blume. Cada martes y cada jueves se reúnen para entrar en el instante meditativo, que va desde treinta minutos a una hora, un tiempo que es imperceptible a sus ojos, al igual que Helena.


Conversación con Manuela Vallejo sobre la presencia

¿Qué es la presencia para ti?


Para mí la presencia es el ser de cada persona, es ser, es no estar en tu mente.


¿Qué tan presente estás en tu vida diaria después de incluir la meditación a tu vida?


No sabría decirlo con exactitud, pues si soy honesta muchas veces pierdo el presente identificándome con mi mente, pero tengo claro que antes de practicar la meditación yo no conocía el presente. Ahora sé que lo tengo cada momento es cada instante, que es lo único y que puedo acudir a él, solo siendo consciente y sabiendo que existe, una vez experimentas estar en el presente, en tu ser, sientes plenitud, es como quitarte una venda de los ojos.


¿Cómo visualizas nuestra humanidad en 30 años a nivel de consciencia?


En mi opinión, tengo dos perspectivas. Una en la que hemos avanzado mucho, ya que siento y veo que cada vez más personas hablan sobre esto y se hace ver, entonces pienso que a las próximas generaciones se les enseñará otros valores, y la importancia de ser conscientes. Creo que se establecerá la base de la vida consciente. Sin embargo también veo que cada vez el mundo digital aumenta, absolutamente todos se pueden pasar día tras día viendo una pantalla durante horas perdiendo el presente, sin evolución sobre el sentir, el ser, y siendo cada vez más inconscientes de lo que les rodea. Espero que se tome consciencia de ello.


¿Qué hábitos destacarías necesarios para desarrollar más la presencia?


Considero que cada uno tiene una manera y forma de desarrollar la presencia que es esencial para ellos. Pero sí creo que hay algo que nos ayuda a todos y es aquello que da y es vida porque la vida transcurre en el ahora y este va de la mano con tu presencia. Podría nombrar conectar con la naturaleza (que es vida), el agua, la hierba, el sol, la brisa, la tierra, estas te ayudan a conectar con tu ser. Todo ello es importante siempre y cuando sea estando en el momento presente realmente.



‘‘Cambié del rencor a la aceptación’’, Manuela Vallejo


¿Qué cambios ha provocado a tu mentalidad la meditación?


En una de las primeras cosas que me cambio fueron los juicios, dejé de tener juicios hacia el mundo en sí. Me di cuenta que todo transcurre a en su momento y que la mayor parte de mi mentalidad la manejaba el ego, que no existen esas competencias, ni peligros, ni miedos, que no hay nada que hacer o cambiar, que las cosas están bien y si están en este momento está perfecto. Lo resumiría en que cambió del rencor a la aceptación con amor y es hermoso.


¿Qué es la experiencia de la meditación para ti?


Es una experiencia muy diferente. Es entrar en mí, conectar con mi ser superior, entro en mi cuerpo y veo todo un universo dentro de mí. Simplemente salgo de lo que soy habitualmente. Es como si se conectara absolutamente todo y todos fuéramos uno, no hay una sociedad, ni una ciudad, hay luz, y esta nos guía. Nunca sé a donde exactamente, pero sé que nos guía.


Manuela comenta que no siempre entra tanto en ese tipo de sensaciones, muchas veces solo se queda observando los sentimientos incómodos que tiene en el momento, dándoles atención y viendo cómo luego de estos se tranquilizan y disminuyen. Se da cuenta entonces de su causa, a menudo un pensamiento de una situación anterior o futura, pero simplemente los observa.


También, el gran anfitrión está presente: el amor. El amor abunda dentro de muchas de sus meditaciones, al igual que ocurre con todas las entrevistadas. Es el nexo en común, el amor por lo universal a la vez que se desarrolla el amor propio. No pueden ir separados, ambos deben conocerse a través de la experiencia del propio ser. Quizás ese sea el verdadero encuentro al que todo ser humano va. Quizás esa sea la verdadera meditación que todos hemos de realizar tarde o temprano, entrar al amor. La presencia de cada ser como el amor que cada uno contiene. Ese es el verdadero punto de partida interior, al que tanto místicos, personalidades y ciudadanos de todos los tiempos y épocas han hecho referencia.


La meditación es, dicen los que han ido a ella. Y nosotros somos, por encima de todo. En una sociedad cronometrada, víctima del tiempo y sus normas, de sus contradicciones, de los dolores y los traumas no sanados entre naciones, meditar es el verdadero lujo de la vida.


Es curioso, que en un mundo donde todo parece ser una gigantesca lucha de egos lo que verdaderamente se necesite sea parar, respirar, inhalar y exhalar.

Meditar.

 
 
 

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